Mi experiencia como voluntaria

Hace mucho que vengo hablando sobre diferentes asociaciones o iniciativas, pero nunca había contado mi experiencia como voluntaria. Ya han pasado más de diez años desde la primera vez que colaboré en la sección de Juventud de Cruz Roja Española y desde entonces no he parado; en este vídeo os cuento cómo me siento y por qué no quiero dejarlo. Hacer voluntariado cambia muchas vidas, las de quienes ayudan y las de quienes se dejan ayudan.

¿Quién no tiene una hora libre a la semana?

Un abrazo,
Andrea

A Superhero Like You ♫

¡ Esta podría ser la Banda Sonora de Superhéroes Como Tú !

Cuando empecé a hacer vídeos no sabía que existía una biblioteca de YouTube con música sin derechos de autor, así que decidí crear mi propia música de fondo. Es verdad eso de que la necesidad nos hace ser más creativas… Es una canción sencilla pero resume muy bien lo que busco con este pequeño proyecto.

Años después de eso convencí a mi querida compañera de coro Andrea Iglesias para que se pasara por casa una tarde y la grabáramos juntas. Y… voilà! Ahora puedo enseñárosla entera. ¿Os gusta?

La próxima vez, con más luz y más tiempo,

Andrea

Poco o nada impresionante

Superhéroes como tú Andrea Goro

Bretaña Francesa en 2016

¿Queréis que os cuente una mentira muy grande? Crecer y hacerse mayor es admitir que no es posible hacer todas las cosas maravillosas que queríamos hacer; es agarrarse a lo que es fácil y práctico, abandonar nuestras pasiones y luchar por las de otra gente a quien ni siquiera le importamos.

Digo que es mentira porque yo creo que crecer de verdad es saber adaptarse a las limitaciones que te va poniendo la vida sin perder de vista lo que de verdad te importa. A cada persona le importan unas cosas diferentes, claro. Por ejemplo, a ti te puede parecer que el verdadero sentido de la vida está en esforzarse por fundar una familia enorme, unida y llena de salud; a aquél le puede parecer que lo mejor es vivir en pleno contacto con la naturaleza, en una isla cálida y tranquila, con la única obligación de buscar comida y resguardarse del frío por las noches y a aquella otra le puede apetecer pasarse años estudiando en las universidades más prestigiosas para ser la primera humana en vivir en Marte. Por supuesto estas aspiraciones no tienen por qué ser invariables a lo largo de los años, pero el caso es que una vez que tenemos algo en mente y decidimos conseguirlo, todos encontraremos más o menos obstáculos que van a hacer que modifiquemos el objetivo final. Éste se va transformando en algo más alcanzable y realista conforme vamos madurando (pues la imaginación no tiene límites cuando somos niños o adolescentes). Pero que nos adaptemos a las circunstancias no significa que estemos cambiando drásticamente nuestro proyecto vital.

¿Por qué os suelto este rollo que parece sacado de un libro de autoayuda? Pues porque hace un par de años me frustraba bastante no cumplir mis propósitos (o mis sueños) a rajatabla. ¡Menos mal que me he liberado de esa carga! La verdad es que tras contarles mis deseos más altruistas a algunas amistades llegaron a predecir que se me acabaría pronto la energía y me volvería indiferente. Y claro, cada vez que yo bajaba mis expectativas, sentía con pesar que les estaba dando la razón…

Es curioso que haya empezado a escribir esta entrada en la facultad donde tantos años he estudiado. Supongo que es ahí donde empiezan nuestras grandes aspiraciones y nuestras ganas de cambiar el mundo y marcar una diferencia. Mirando alrededor me he dado cuenta de cuántas vueltas ha dado la vida en tan poco tiempo. Volver a sentarme en la misma biblioteca en la que desesperada memorizaba mil cosas, sin saber si me servirían de mucho, resulta extraño (extrañamente agradable, porque se ha terminado). Todo lo que viene después, todos esos momentos en los que habré tenido que poner en práctica lo aprendido -y lo no aprendido- me enseñaron mucho más y espero que así siga siendo.

Después de graduarnos en la universidad la palabra fracaso ya no sólo está en las conferencias motivadoras a las que asistimos de vez en cuando de la mano de grandes empresarios y empresarias, sino que cobra sentido y se vuelve palpable. Y ya no hace referencia sólo a los negocios del Silicon Valley sino a muchos otros aspectos cotidianos en los que las ilusiones y el esfuerzo invertidos no dan el resultado imaginado: familia, relaciones, salud,… Fracasos he tenido y seguiré teniendo, pero esa palabra ya no me da tanto miedo porque he comprobado que tras ellos la vida sigue. Y sobre todo, y volviendo al principio, he dejado de creer que adaptar mis objetivos a las circunstancias reales me hace ser, como dicen en las pelis americanas, una fracasada.

Quienes seguís este blog sabéis que me gusta trabajar por que otros estén mejor. Ha sido así más o menos desde siempre, pero no me imaginaba haciendo cosas tan-poco-o-nada-impresionantes como las que hago hoy en día. Ahora sé que los objetivos que tengo son muchísimo más difíciles de alcanzar de lo que pensaba, pero es que tengo una mejor visión de la realidad. Y es que además, por el camino, también he desarrollado amor por otras personas y me interesa mucho más mi propia salud, entonces esto lo tengo en cuenta a la hora de ponerme metas. Parece obvio pero hace dos años todavía me agobiaba no poder mejorar la sociedad con un simple chasquido de dedos. Ése es un objetivo por el que se trabaja toda la vida, también después de los 65. Quien lo persigue sabe que el único camino son las pequeñas acciones cotidianas y que hace falta mucha paciencia. Yo intento ser menos impulsiva sin perder por completo el impulso. Está bien dejarse llevar por una pasión pero hay que ser prácticos porque -¡sorpresa!- sólo somos humanos.

Ésta es mi opinión, sea cual sea vuestro campo de actuación: Si a los 16 años habíamos trazado una ecuación que nos daba como resultado un futuro prometedor, no tiene nada de malo replantearla añadiendo esta vez unas cuantas -o bastantes- variables que no habíamos contemplado.

¡Retractarse es de sabios, no de pringados!
Feliz fin de semana,

-Andrea-

SomosOcéano: ropa riquiña y sostenible

¡Buenas tardes!

Sigo empeñada en mostraros marcas de ropa que merecen una oportunidad, ya que fabrican sus prendas prestando especial atención al impacto que causan en el medio ambiente (con intención de reducirlo al mínimo) y se preocupan de que las personas que las cosen trabajen en condiciones dignas.
En este caso, no he tenido que irme muy lejos para entrevistar a Ana, que desde Vigo nos explica por qué SomosOcéano es diferente.

La industria de la moda está cambiando gracias a pequeñas iniciativas como ésta.

¡Espero que os guste!
Andrea

Lápices y Colores viaja a Nepal

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Me sorprendió enterarme de que un viejo amigo de la universidad se había ido el año pasado a Nepal para colaborar con el proyecto de reconstrucción de una escuela de primaria. Digo que me sorprendió porque durante nuestros años de facultad nunca le había relacionado con la cooperación internacional o la ayuda humanitaria. Sabía que trabajaba en un banco y que viajaba regularmente por Europa, pero no me esperaba encontrarlo posando sobre un elefante o rodeado de diminutos colegiales sonrientes a punto de recibir un montón de ropa llevada desde Galicia.

Sentí mucha curiosidad por saber qué le motivó a emprender ese viaje. El pasado verano, en la playa de Samil, contestó a mis preguntas con la amabilidad y la frescura que le caracterizan, poniéndome al corriente sobre la actividad de la asociación LÁPICES Y COLORES, de la que desde 2015 forma parte.

Andrea: ¿Quién está detrás de Lápices y Colores?
Miguel: Lápices y Colores está compuesto por todas y cada una de las personas que han decidido aportar su granito de arena a alguno de nuestros proyectos. Hablamos de cientos de personas que a nivel local y regional son las auténticas responsables de muchas sonrisas y un futuro mejor en otros rincones del planeta. Nosotros sólo somos el brazo de un cuerpo muy grande que actúa e intenta hacer las cosas lo mejor posible.
Ese brazo ejecutor lo formamos un grupo de amigos unidos por una causa común: mejorar los estándares de vida en poblaciones de países no desarrollados, trabajando in situ. Somos gente de a pie, con nuestras vidas y nuestros trabajos, a veces relacionados o no con la esencia de la actividad de la Asociación. Nuestros trabajos son los que financian nuestros respectivos viajes. Así lo establecen nuestros Estatutos: desde el primer hasta el último euro que recaudamos con los eventos y otras acciones se destinan únicamente a nuestros proyectos.

No es necesario saber de construcción, de pedagogía o de sanidad para colaborar y viajar con nosotros. La mejor palanca de impulso, el mayor valor añadido para estas cosas se encuentra en la VOLUNTAD que sí puede ser un denominador común en todas las personas.

A: ¿Te imaginabas haciendo algo así hace diez años? ¿Qué cambió?
M: Ciertamente no. Creo que como todo en esta vida las cosas ocurren por y para algo. En mi caso, durante mi tiempo en Italia conocí y me integré en una asociación llamada Addiopizzo, cuya inquietud era frenar la extorsión que sufrían los pequeños negocios por parte de la Mafia, principalmente en Sicilia. Ver de primera mano la injusticia social o la desigualdad, y sobre todo ver la fuerza de voluntad de esa gente que sin recibir aparentemente nada a cambio se volcaban tanto con el proyecto, hizo que quisiera más.

Un tiempo después, cuando regresé a España, eché en falta entre otras cosas el tener al menos un pié metido de algún modo en el sector social. Conocí a través de un buen amigo a Gonzalo, un hombre y ahora amigo con muchas ideas y todavía más voluntad. Desde entonces, Lápices y Colores cuenta con nosotros y muchas más gente.

A: ¿Y el trabajo en el banco? ¿Lo dejaste para perseguir este sueño?
M: Es cierto que dejé el banco y lo hice coincidir con el viaje, pero dejar el banco formaba parte de un cambio más global en mi persona. No dejé el trabajo por un viaje ni por un proyecto asociado a Lápices y Colores, era y es algo más personal, ligado a una nueva forma de ser y valorar la vida y las cosas más esenciales. Lápices es una palanca de impulso, un trampolín para potenciar algo que quiero ser y vivir, pero ni el viaje ni la asociación sustituyeron un trabajo. Al final, para lo bueno y para lo malo, sigo viviendo en el mundo occidental y debo ser consecuente con ello.

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A: ¿Cómo han reaccionado tus amigos y familia ante la idea de coger unos sacos llenos de cosas y plantarte en Nepal?
M: La primera persona que me viene a la mente es mi madre. Por supuesto, como a toda madre, un viaje de este estilo le generó cierta preocupación. Quizá no tanto por la inseguridad, ya que procuramos viajar a países con relativa estabilidad política, sino porque países con estándares de vida más bajos suponen menos garantías antes posibles infortunios.
No obstante, la gente de mi entorno no sólo ha aprobado este tipo de acciones sino que han mostrado, en general, bastante interés por nuestro día a día; poco a poco van conociendo y colaborando cada vez más con nuestra causa. Me gustaría añadir que el turismo solidario es algo que no todo el mundo está dispuesto a hacer, quizás por miedo o inseguridad, pero es algo para lo que cualquiera está perfectamente capacitado. Lo que cuenta, como decía antes, es la voluntad.

A: ¿Podrías resumir tu viaje en 3 palabras? 
M: Quizás ni 300 palabras serían suficientes para describir al completo un viaje de este estilo durante casi un mes, pero para responder a tu pregunta diré:
ENRIQUECEDOR, ÚNICO, ACCESIBLE.

A: Para financiar los proyectos en los que vais a colaborar, realizáis acciones y eventos para recaudar fondos. ¿Qué medios de comunicación recomiendas para asociaciones que tengan ideas similares y quieran, de igual manera, organizar actos benéficos?
M: Las redes sociales, están a la orden del día y son fundamentales. No obstante, no podemos olvidar el boca a boca cuando tienes credibilidad y convicción. Las redes sociales llegan indudablemente a más personas, pero por desgracia, a pesar de la esencia del mensaje, en términos relativos se materializa poco la colaboración.

A: Consejo breve para quien se plantee embarcarse en una aventura como la tuya.
M: No lo dudes; la línea de la vida que separa una idea e ilusión de su materialización y realización es más delgada de lo que piensas.


LÁPICES Y COLORES se irá este año a Birmania. ¿Quieres colaborar con ell@s? No te pierdas el próximo Vermouth Solidario en la ciudad de Vigo. Haz click AQUÍ para ver toda la información del evento:

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¡Hasta muy pronto, camaradas!
Andrea

Conoce el proyecto “Camino a Grecia”

Clara, Serxo y María,  de la provincia de Pontevedra, han decidido pasar estas fiestas lejos de casa por una buena causa: denunciar la penosa situación en la que malviven miles de refugiadas y refugiados sirios, concretamente en un campo de Tesalónica. Allí viajarán con una furgoneta llena de medicamentos (que donarán a la ONG Rowing together para su gestión y reparto) y con el objetivo de grabar un reportaje.

Si queréis colaborar con aportaciones económicas, la cuenta bancaria es la siguiente:

ES48 2080 5056 1130 4003 8887

Si te ha gustado este vídeo, no dudes en compartirlo para que más gente conozca el proyecto. Ésta es su página de Facebook: CAMINO A GRECIA

Un abrazo y gracias por seguir ahí :-)

Andrea

Xiro Atlantic Denim – Entrevista

Hoy os traigo una muy buena noticia, sobre todo para l@s galleg@s :-)
Xiro Atlantic Denim es una marca que fabrica pantalones vaqueros en nuestra tierra. En este vídeo Xulián e Iria nos lo explican todo desde Moaña. ¡Id ahorrando porque vais a querer compraros unos!

Gracias por seguir ahí,
Andrea