Cómo hacer amistades en una ciudad nueva

¡Por fin es viernes!

Toca hablar de vida social, de diversión, de dejar un poco atrás nuestra frenética rutina… Bueno, a menos que trabajes en la restauración. Algún día tendremos que hablar también de lo incomprendidos que están los camareros y camareras de nuestro país.

Como ya sabrás (si no tienes nada mejor que hacer que ver mis fotos de Instagram), he pegado un salto de nuevo y ya no estoy en Galicia. Ahora que tengo que empezar a construir desde cero mi círculo de amistades, me he dado cuenta de que voy mejorando en ciertas cosas y que quizás merece la pena compartirlas aquí, porque ¿acaso no sois quienes me leéis también un poco saltimbanquis?

Este artículo es para cualquiera que vaya a cambiarse de ciudad, de provincia o de país. ¿Por cuanto tiempo? No importa demasiado: siempre necesitamos establecer contacto con otras personas, ya sea para tomar café los domingos o para invitarles, algún día, en muchos años, a la comunión (jajaja) de nuestros hijos (jojojo).

CASOS EN LOS QUE ES VERDADERAMENTE FÁCIL CONOCER GENTE

Mi experiencia me dice que hay ciertas situaciones en las que “apenas” tienes que hacer nada para conocer a gente nueva, como por ejemplo, un intercambio con el colegio, un Erasmus o un viaje de voluntariado. Digo “apenas” porque se requiere que por lo menos sonrías y seas una persona con la que dé gusto estar. Si eres un mal engendro de ceño fruncido quizás no hagas amigas ni en Bogotá ni en Jerez de la Frontera.

Los intercambios con el colegio o instituto: No te preocupes demasiado, vas con tus compañeros y compañeras a otro centro lleno de estudiantes que, seguramente, tendrán mucho interés por ti, por tu cultura y por la espesura de tus cejas atlánticas. En este tipo de viajes estás casi siempre rodeado de nuevas personas. Todo el mundo tendría que ser muy indeseable para que te llegases a sentir solo. Y si eso ocurre, habla con tus monitores/as o profesorado.

Un Erasmus: No te preocupes demasiado tampoco. Vas a una universidad llena de gente joven con las hormonas revolucionadas que fingirá tener mucho interés por ti, por tu cultura y por la espesura de tus cejas atlánticas (en París cuesta muchísimo dinero ir a la peluquería, ¿de acuerdo?). En mi caso teníamos todo tipo de eventos para socializar con otros estudiantes extranjeros los primeros días: desayunos conjuntos, visitas culturales, salidas en autocar los fines de semana, fiestas temáticas,… Ahora bien, yo no recomiendo relacionarse sólo con estudiantado Erasmus sino también con estudiantes locales.
Si te vas a una facultad en la que no hay una gran comunidad Erasmus, como le ocurrió al pringui de mi hermano, entonces sí que tendrás que esforzarte un pelín más. Él se apuntó al grupo de música universitario y siguió disfrutando de uno de sus más grandes hobbies en la distancia.

Un viaje de Voluntariado: ¿Te imaginas llegar a un sitio para ayudar a una ONG o comunidad en una causa súper loable y que la gente NO te hable ni se acerque a ti? ¿Verdad que no? Pues eso, ¡que ni te preocupes por tu vida social!; es más, en ocasiones tendrás que inventarte dolores de cabeza para tener un poco de tiempo a solas.

CASOS EN LOS QUE CUESTA UN POCO MÁS CONOCER GENTE

La situación cambia, sin embargo, cuando te vas fuera por cuestiones profesionales, para hacer un posgrado o por el mero hecho de conocer mundo.

¿Te vas con trabajo? → Intenta quedar con tus compañeros y compañeras para tomar algo los primeros días y tantear con quién podrías llevarte mejor. Todos tenemos gustos y personalidades diferentes pero no se pueden descubrir a simple vista.

¿Te vas sin trabajo o no quieres salir solamente con los peñazos de tu oficina? → Éstas son mis recomendaciones:

1. Antes de viajar, coméntale a la gente que te vas a ese sitio

Vale que no quieras ir diciéndole hasta a la hija del frutero que te mudas a Frankfurt, básicamente porque ni le interesará ni viene al caso contarle tu vida, pero siempre que tengas la ocasión menciónalo; nunca sabes quién puede tener un contacto que te facilite la vida una vez en ese sitio. ¿Ejemplos? Cuando estudiaba en París vivía cerca de una familia española que veraneaba en mi pueblo, la señora me ayudó a abrir una cuenta del banco y además pude darle clases particulares a su hija y ganarme unas pelillas. La gente piensa que por viajar sola soy alguien muy independiente pero siempre me apoyo en los demás. ¡Nunca desestimes la ayuda de nadie! ¿Acaso si alguien nuevo y desorientado llegase al sitio donde estás ahora no le echarías también un cable? Es el ciclo sin fin, también llamado karma.

2. Acepta que no hay nada de malo en ser nuevo o nueva y estar solo

Cualquier persona que llega por primera vez a un lugar siente la necesidad de conocer a otros, de relacionarse, de entablar conversaciones agradables y compartir sus vivencias con quienes le rodean. ¡Nunca te avergüences por tener que buscar compañía! No eres la única persona del planeta que está en esta situación, pues somos animales sociales. Lo preocupante sería que alguien no quisiera construir nuevas relaciones en su nuevo entorno.

3. No cierres puertas, ni siquiera a españoles

Antes hablaba de personas que nos pueden echar una mano pero también está bien tener contactos para, simplemente, pasearse por el mercadillo de navidad comiendo crêpes de chocolate. Si alguien te quiere dar el número de un amigo o amiga que vive en el mismo sitio que tú, acéptalo: nunca sabes qué podría pasar. Si acaso molestas, ya te dirán que no pueden quedar. Aquí en Bruselas no conozco a mucha gente todavía, pero una de las personas que más veo es de mi pueblo y nos partimos de risa juntos.

4. Sé sociable y no tengas miedo de hablar con extraños

Vamos a precisar que no me estoy refiriendo a un callejón oscuro y húmedo, a las 3 de la mañana, en el que te has encontrado a una persona sospechosa disfrazada de payaso. Me refiero al señor de la panadería, a tus vecinos y vecinas, al grupo de alemanes que te preguntan el camino más corto para llegar a un sitio, etc. A veces sólo el simple hecho de salir a la calle y mostrarte receptiva con la gente que te vas cruzando hace que tu día cambie sobremanera. Todo el mundo agradece una cara sonriente y amable (a no ser que sea una persona amargada, estreñida, o con problemas más profundos que no vamos a tratar aquí). Cuando le des pie a alguien para que te hable, seguramente te hablará y podrás pasar un buen momento.

5. Aprovéchate del maravilloso mundo de internet y de sus ventajas

  • Courchsurfing: Es una web que nació para viajeros que querían intercambiar sus sofás en lugar de pagar hoteles, pero poco a poco se ha convertido también en la web de referencia para personas que visitan una ciudad y quieren que las personas locales les muestren los mejores planes, eventos, rincones, etc. La comunidad Couchsurfing será más activa cuanto más grande sea la ciudad, porque habrá más gente participando y tendréis muchas más opciones de ocio. A mí esta red me ha funcionado estupendamente en París y Dublín y ahora mismo la estoy usando en Bruselas. Reconozco que en A Coruña hay menos actividad, pero también pude unirme a un grupo de música a través de ella y participar en un club de lectura con gente majísima. Es muy raro que no consigas que por lo menos un viajero o local se tome una cerveza contigo. (Mira ESTE VÍDEO) que hice en 2014 sobre sus ventajas)
  • MEET UP : Esta web es mi favorita, pues reúne grupos de gente según las actividades que practiquen. Hay grupos de danza a través de los cuales te puedes apuntar a clases de baile, por ejemplo; grupos de artistas que visitan museos juntos o comparten sesiones de dibujo en una cafetería; grupos de montañeros que organizan salidas a la naturaleza cada fin de semana o grupos de conversación para practicar idiomas (muy útil cuando llegas a un país cuya lengua no dominas). En algunos casos las personas que organizan los talleres o eventos proponen un precio para recompensar su trabajo; casi nunca pasa de 10 euros.
  • Facebook: En el buscador de esta red social puedes echar un vistazo a los grupos que existen en la ciudad en la que estás, por ejemplo, “Vegetarianos en Lisboa”, “Au Pairs gallegas en Londres” o “Frikis cuarentones en Beirut”. Casi siempre hay gente proponiendo planes a los que puedes unirte. (También hay grupos para quienes buscan alquilar una habitación). La verdad es que cada vez uso menos Facebook para temas personales pero lo de los grupos es algo que me gusta bastante. Hay de todo, son los nuevos foros, creo yo.

6. Apúntate a las actividades que sueles practicar

Si averiguas dónde está el centro cultural más cercano puedes darte una vuelta por allí y echar un vistazo a los carteles de actividades, o preguntar en el ayuntamiento. No te aseguro que vayas a encontrar un club de hípica en el centro de Helsinki (espera, que ya verás como sí existe uno…) pero en todas las ciudades hay bandas de música, actividades de voluntariado, equipos de atletismo, corales, grupos de teatro, asociaciones gastronómicas, etc. Ésa es una de las maneras de socializar más fáciles y satisfactorias, porque, mientras, estarás haciendo algo que te encanta.

7. Llama a casa de vez en cuando para recobrar fuerzas

El Skype no es trampa. Habla con tu gente a menudo, sobre todo cuando necesites un empujoncito emocional. Esas personas te recordarán que hay gente en algún lugar que se muere por pasar tiempo contigo y te sentirás un poco menos desgraciado por tener que hacerte tú mismo las fotos delante de los monumentos.

8. No desesperes, las mejores amistades se construyen en años

Como siempre me dice mi abuelo: “¡Este café está frío!”. Perdón, quería decir:  “¡Roma no se construyó en un día!”. Si piensas en tus mejores amistades, seguramente te darás cuenta de que llevan ahí bastantes años. No puedes lograr en cinco meses algo que has logrado en una década de fiestas de cumpleaños con bocadillos de nocilla, así que tranquilízate. Cuando trabajé de Au Pair llegué a Francia a mediados de septiembre y no tuve algo parecido a una pandilla hasta finales de enero. Antes de eso quedaba con personas por separado, pero todavía no había invitado a nadie a subir a casa para verme en pijama. Pasar esa barrera es maravilloso y verás como el esfuerzo habrá merecido la pena.

¿Y ustedes? ¿Qué hacen para socializar cuando llegan a un lugar nuevo?

¡Gracias por leerme y hasta la próxima!

Andrea

 

 

 

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3 comentarios sobre “Cómo hacer amistades en una ciudad nueva

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  1. Querida Andrea:

    Me ha gustado mucho tu artículo. Yo no me considero una persona realmente tímida, de hecho puedo llegar a ser muy extrovertida, sin embargo te cuento que entre en pánico social en el último viaje que realice. Soy originaria de Chihuahua, México y las pasadas vacaciones de julio realice mi primer viaje largo. Me fui a Barcelona en donde estaría unos días porque luego tomaría un crucero por el mediterráneo. Yo me imaginaba que podría conocer gente nueva allá y quizá hasta hacer algún amigo, sin embargo, apenas pise territorio español me sentí perdida, entre en pánico y me costo enormemente intentar comenzar una conversación con la gente. Eso me ocurrió tanto en España como en el crucero, me sentí como fuera de sitio sabes como?, pero pienso que fue un rollo interno mio. A lo mejor al encontrarme en otro país, en otro continente, al ver a gente con otra cultura, tuve miedo de que fueran a rechazarme instantáneamente. Ahora que he vuelto a casa, me puede un montón no haber intentado socializar con nadie. En fin, los consejos que dejas en este artículo son muy buenos. Un abrazo

    1. ¡Hola, Aube!
      Muchas gracias por tu comentario y por seguir el blog. Me alegra mucho que te haya gustado esta entrada.
      Lo que comentas me parece bastante común. Yo sólo he viajado por Europa, por eso siempre me ha resultado relativamente fácil socializar con otra gente. Seguramente, el día que me vaya a otro continente me sentiré igual que tú al principio. Salir de nuestra zona de confort no es fácil, pero es maravilloso: aprendemos y nos hacemos un poquito más flexibles sin darnos apenas cuenta. Mi consejo es que no te quedes con lo negativo del viaje sino con las experiencias buenas. Si crees que habrías debido socializar más, no tienes más que volver a intentarlo en tu próxima aventura. Podrá salir mejor o peor pero…¡sólo hay una manera de saberlo!
      Un abrazo muy grande!

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