Mi experiencia como voluntaria

Hace mucho que vengo hablando sobre diferentes asociaciones o iniciativas, pero nunca había contado mi experiencia como voluntaria. Ya han pasado más de diez años desde la primera vez que colaboré en la sección de Juventud de Cruz Roja Española y desde entonces no he parado; en este vídeo os cuento cómo me siento y por qué no quiero dejarlo. Hacer voluntariado cambia muchas vidas, las de quienes ayudan y las de quienes se dejan ayudan.

¿Quién no tiene una hora libre a la semana?

Un abrazo,
Andrea

Anuncios

Entrevista a Queer Avengers

¡Buenas tardes!

¿Sabíais que las nuevas generaciones no sólo se dedican a cazar Pokemon?

Cuesta creerlo, pero todavía hay jóvenes que se indignan ante las injusticias sociales y deciden hacer algo al respecto.

Os dejo un vídeo en el que Irish y Sergio nos cuentan cómo surgió la idea de los Queer Avengers. Seguro que no os deja indiferentes.

¿Conocéis máis canales o blogs que traten estos temas?

Un abrazo y muchas gracias por seguir ahí,

Andrea

Algo así como el mejor trabajo del mundo

El mejor trabajo del mundo

(Publicado por primera vez en 2014)

“Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”.

Os suena, ¿no? Yo una vez tuve el mejor trabajo del mundo. Bueno… casi.
Cuando era pequeña quería ser cantante, actriz y, seguramente, princesa. Pero la primera vez que pisé un campamento de verano nació en mí una nueva vocación. Ir a un campamento era como ir a Disneyland. Sabías que durante quince días te lo ibas a pasar teta, haciendo un montón de amigos, practicando deportes nuevos, jugando a cosas divertidísimas y pasando a vivir en una comunidad aislada del mundo exterior, formada por gente muy diferente a ti pero con un objetivo común: disfrutar al máximo del verano y volver a casa con mil y una anécdotas que contar.

Pero si algo me llamaba la atención de todo esto, eran esos simpáticos adultos que, día tras día, estaban al pie del cañón, cantando, bailando y sonriendo por nosotros desde las ocho y media de la mañana, hora en que sonaban por el megáfono las canciones de King Africa a modo de despertador. ¡Qué energía! No eran como mis padres y tampoco eran como mis profesores: eran una mezcla de ambos y suscitaban en mí un cariño y un respeto increíbles. Nos enseñaban, nos cuidaban y nos daban caña en la medida justa para que nos volviéramos cada año un poco más “mayores”. Recuerdo cada bronca y cada momento de afecto. Les importábamos y se notaba; se notaba que hacían su trabajo con cariño y dedicación, incluso un niño de diez años podía darse cuenta.

Les admiraba y por eso supe desde el primer momento que quería ser como ellos. Mi misión no sería otra que conseguir que un gran número de niños pasasen las mejores semanas de sus vidas. Y al cabo de los años conseguí mi título y conseguí ese trabajo tan genial y me dieron ganas de volver al pasado y chocarme las cinco. Es lo bueno de tener sueños bastante alcanzables…

La primera vez que trabajas en un campamento después de haber pasado tu infancia en ellos, la sensación es curiosa; estás al otro lado del escenario. De repente los días no parecen tan cortos y cada hora está cargada de trabajo; las actividades no pueden elegirse al azar, tampoco los juegos; el terreno ya no es un puñado de hierbajos sino la amenaza de posibles heridas e incidentes; cambias la despreocupación por una total dependencia de las condiciones climatológicas y desaparecen las ganas de explorar en medio de la noche dando lugar a una imperiosa necesidad de dormir. Sólo dormir. Cerrar los ojos y dormir. Y por este último detalle he puesto el “casi” al principio del artículo. Yo, que necesito ocho horas de sueño para ser persona, estoy segura de que la única razón por la cual he sobrevivido es porque adoraba lo que hacía.

Pasar el día al aire libre es un privilegio, sobre todo cuando estás en Galicia. Respirábamos aire puro nada más levantarnos y la primera actividad que hacíamos era bailar y estirarnos bien, para empezar la jornada con las pilas cargadas. Desayunábamos, comíamos y cenábamos todos juntos y aunque el sonido de cien personas hablando a la vez es algo molesto, fue una de las cosas que más eché de menos al terminar. Nos pasábamos el día haciendo teatro, cantando, riendo y haciendo manualidades. También dando sermones, cuando era necesario, a esas personitas que estaban a nuestro cargo. Nos duchábamos cada mañana pero llegábamos a la noche llenos de polvo y tierra, eso sí, habiéndonos divertido mucho. Nos divertíamos tanto o más que ellos. Y nos estrujábamos el cerebro para tener siempre una historia que contar, un personaje al que interpretar y una nueva lección que pudiéramos esconder en el siguiente juego. Se podía decir que me “dolía” la imaginación de tanto usarla, pero me sentía más viva que nunca. Y me pagaban (¡aunque menos de lo que me gustaría!).

Si os gustan los niños, la naturaleza y las actividades artísticas o deportivas, estaréis de acuerdo conmigo en que éste es el mejor trabajo de verano del mundo. Y si además os tocan unos compañeros como los míos, de los que tanto aprendí, no podéis pedir más. Es agotador, pero merece la pena. Y hoy, en pleno invierno, solo puedo recordarlo con una gran sonrisa y con la esperanza de volver a repetir esta experiencia muy pronto. Porque la vida pirata, es la vida mejor…

Andrea

Cambiando vidas, abriendo mentes

Con esta frase presenta la Comisión Europea el programa Erasmus + que, entre otras acciones, incluye la movilidad internacional de estudiantes de todos los niveles educativos.

Los que hemos tenido la suerte de estudiar en el extranjero creemos que es un eslogan bastante acertado. Este tipo de intercambios son muy enriquecedores, tanto para los estudiantes de las universidades receptoras como para los que viajan cada año a otros países y se sumergen de lleno en una cultura diferente.

Desde este blog os recomendamos a todos que os apuntéis a esta  experiencia si tenéis la oportunidad. Es un primer contacto con el mundo exterior que os aportará revelaciones que nunca olvidaréis. Y a los que ya lo habéis hecho, os animamos a que nunca dejéis de lado esas ganas de explorar, de conocer, de mezclarse y compartir…

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑