Mundaya: Bolsos naturalmente gallegos

¡Muy buenos y otoñales días!

Ya sabéis que siempre me gusta hablar de marcas que producen localmente, pero ahora que se acerca la Navidad y que vuestras ansias de consumo se van a multiplicar por cien en unas semanas, me parece más importante que nunca recordaros que el origen de las cosas que compramos sí importa ¡y mucho!

Hace un par de meses me llegó un maravilloso correo de Mundaya en el que me presentaban esta marca nacida en Santiago de Compostela. Cada uno de los bolsos en venta están cosidos manualmente por su creadora, Lara Santomé y compuestos de materiales naturales (cuero con curtido vegetal*, arpillera, madera,…) pero es que, además, son preciosos. ¡Haz click AQUÍ para echar un ojo a sus diseños!

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Dos hormiguitas que se van a Grecia

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Photo by Alex Blăjan on Unsplash

¡Qué valiente eres!

Ya me habían dicho esta frase hace 3 años, cuando me fui a Irlanda a buscar trabajo sin ningún contacto, pasando las primeras noches en un albergue cualquiera, mandando el currículum a diestro y siniestro y contestando llamadas que ni siquiera comprendía. Por entonces ya me parecía exagerado decir que aquello era valentía. Eran más bien ganas de cambio, de mejora y de aventura. Estaba en un país europeo, en una ciudad segura y con una cultura muy parecida a la mía ¿Qué podría ir mal? Si las cosas se ponían feas (es decir, si me daba cuenta de que el sabor de la Guinness no me convencía o que llovía demasiado) AerLingus me permitiría volar a Madrid por un módico precio de 50 euros. Podría después cruzar la meseta en tren escuchando alguna música melancólica y mirando por la ventana, hasta que el cambio de color en el paisaje me indicase que ya estaba en casa. ¡Punto! Sigue leyendo “Dos hormiguitas que se van a Grecia”

San Juan 2017

Viñeta San Xoán - Superhéroes Como Tú

Esta viñeta está en gallego pero creo que se entiende perfectamente. Lo que esa chica está haciendo es presumir en sus redes sociales del maravilloso lugar en el que vive mientras deja la playa hecha una pena. Por desgracia, me he basado en hechos muy reales…

Esta noche de San Juan nos va a tocar ver muchas cosas así. Yo respiro hondo y me voy preparando para zambullirme en un verano lleno de turistas poco conscientes, pero tengo un par de proyectos muy chulos que me ayudarán a ser parte de la solución. Seguiremos informando…

Un abrazo,
Andrea

Guía de supervivencia para la vida real

Con este vídeo Miguel y yo nos presentamos al concurso #Youtubeiros e #Youtubeiras, que pretende llenar YouTube de vídeos en gallego.

Esperamos que os guste nuestra pequeña crítica en clave de humor. ¡Que el mundo real y sin filtros no os pille desprevenidos!

Un abrazo,

Andrea

Mi experiencia como voluntaria

Hace mucho que vengo hablando sobre diferentes asociaciones o iniciativas, pero nunca había contado mi experiencia como voluntaria. Ya han pasado más de diez años desde la primera vez que colaboré en la sección de Juventud de Cruz Roja Española y desde entonces no he parado; en este vídeo os cuento cómo me siento y por qué no quiero dejarlo. Hacer voluntariado cambia muchas vidas, las de quienes ayudan y las de quienes se dejan ayudan.

¿Quién no tiene una hora libre a la semana?

Un abrazo,
Andrea

A Superhero Like You ♫

¡Ésta podría ser la Banda Sonora de Superhéroes Como Tú!

Cuando empecé a hacer vídeos no sabía que existía una biblioteca de YouTube con música sin derechos de autor, así que decidí crear mi propia música de fondo. Es verdad eso de que la necesidad nos hace ser más creativas… Es una canción sencilla pero resume muy bien lo que busco con este pequeño proyecto.

Años después de eso convencí a mi querida compañera de coro Andrea Iglesias para que se pasara por casa una tarde y la grabáramos juntas. Y… voilà! Ahora puedo enseñárosla entera. ¿Os gusta?

La próxima vez, con más luz y más tiempo,

Andrea

SomosOcéano: ropa riquiña y sostenible

¡Buenas tardes!

Sigo empeñada en mostraros marcas de ropa que merecen una oportunidad, ya que fabrican sus prendas prestando especial atención al impacto que causan en el medio ambiente (con intención de reducirlo al mínimo) y se preocupan de que las personas que las cosen trabajen en condiciones dignas.
En este caso, no he tenido que irme muy lejos para entrevistar a Ana, que desde Vigo nos explica por qué SomosOcéano es diferente.

La industria de la moda está cambiando gracias a pequeñas iniciativas como ésta.

¡Espero que os guste!
Andrea

Entrevista a Queer Avengers

¡Buenas tardes!

¿Sabíais que las nuevas generaciones no sólo se dedican a cazar Pokemon?

Cuesta creerlo, pero todavía hay jóvenes que se indignan ante las injusticias sociales y deciden hacer algo al respecto.

Os dejo un vídeo en el que Irish y Sergio nos cuentan cómo surgió la idea de los Queer Avengers. Seguro que no os deja indiferentes.

¿Conocéis máis canales o blogs que traten estos temas?

Un abrazo y muchas gracias por seguir ahí,

Andrea

Algo así como el mejor trabajo del mundo

El mejor trabajo del mundo

(Publicado por primera vez en 2014)

“Elige un trabajo que te apasione y no tendrás que trabajar ni un solo día de tu vida”.

Os suena, ¿no? Yo una vez tuve el mejor trabajo del mundo. Bueno… casi.
Cuando era pequeña quería ser cantante, actriz y, seguramente, princesa. Pero la primera vez que pisé un campamento de verano nació en mí una nueva vocación. Ir a un campamento era como ir a Disneyland. Sabías que durante quince días te lo ibas a pasar teta, haciendo un montón de amigos, practicando deportes nuevos, jugando a cosas divertidísimas y pasando a vivir en una comunidad aislada del mundo exterior, formada por gente muy diferente a ti pero con un objetivo común: disfrutar al máximo del verano y volver a casa con mil y una anécdotas que contar.

Pero si algo me llamaba la atención de todo esto, eran esos simpáticos adultos que, día tras día, estaban al pie del cañón, cantando, bailando y sonriendo por nosotros desde las ocho y media de la mañana, hora en que sonaban por el megáfono las canciones de King Africa a modo de despertador. ¡Qué energía! No eran como mis padres y tampoco eran como mis profesores: eran una mezcla de ambos y suscitaban en mí un cariño y un respeto increíbles. Nos enseñaban, nos cuidaban y nos daban caña en la medida justa para que nos volviéramos cada año un poco más “mayores”. Recuerdo cada bronca y cada momento de afecto. Les importábamos y se notaba; se notaba que hacían su trabajo con cariño y dedicación, incluso un niño de diez años podía darse cuenta.

Les admiraba y por eso supe desde el primer momento que quería ser como ellos. Mi misión no sería otra que conseguir que un gran número de niños pasasen las mejores semanas de sus vidas. Y al cabo de los años conseguí mi título y conseguí ese trabajo tan genial y me dieron ganas de volver al pasado y chocarme las cinco. Es lo bueno de tener sueños bastante alcanzables…

La primera vez que trabajas en un campamento después de haber pasado tu infancia en ellos, la sensación es curiosa; estás al otro lado del escenario. De repente los días no parecen tan cortos y cada hora está cargada de trabajo; las actividades no pueden elegirse al azar, tampoco los juegos; el terreno ya no es un puñado de hierbajos sino la amenaza de posibles heridas e incidentes; cambias la despreocupación por una total dependencia de las condiciones climatológicas y desaparecen las ganas de explorar en medio de la noche dando lugar a una imperiosa necesidad de dormir. Sólo dormir. Cerrar los ojos y dormir. Y por este último detalle he puesto el “casi” al principio del artículo. Yo, que necesito ocho horas de sueño para ser persona, estoy segura de que la única razón por la cual he sobrevivido es porque adoraba lo que hacía.

Pasar el día al aire libre es un privilegio, sobre todo cuando estás en Galicia. Respirábamos aire puro nada más levantarnos y la primera actividad que hacíamos era bailar y estirarnos bien, para empezar la jornada con las pilas cargadas. Desayunábamos, comíamos y cenábamos todos juntos y aunque el sonido de cien personas hablando a la vez es algo molesto, fue una de las cosas que más eché de menos al terminar. Nos pasábamos el día haciendo teatro, cantando, riendo y haciendo manualidades. También dando sermones, cuando era necesario, a esas personitas que estaban a nuestro cargo. Nos duchábamos cada mañana pero llegábamos a la noche llenos de polvo y tierra, eso sí, habiéndonos divertido mucho. Nos divertíamos tanto o más que ellos. Y nos estrujábamos el cerebro para tener siempre una historia que contar, un personaje al que interpretar y una nueva lección que pudiéramos esconder en el siguiente juego. Se podía decir que me “dolía” la imaginación de tanto usarla, pero me sentía más viva que nunca. Y me pagaban (¡aunque menos de lo que me gustaría!).

Si os gustan los niños, la naturaleza y las actividades artísticas o deportivas, estaréis de acuerdo conmigo en que éste es el mejor trabajo de verano del mundo. Y si además os tocan unos compañeros como los míos, de los que tanto aprendí, no podéis pedir más. Es agotador, pero merece la pena. Y hoy, en pleno invierno, solo puedo recordarlo con una gran sonrisa y con la esperanza de volver a repetir esta experiencia muy pronto. Porque la vida pirata, es la vida mejor…

Andrea

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